Encontrar artistas mujeres puede ser una tarea complicada. Son pocas las que se dedican al arte de manera profesional en relación a la cantidad de hombres. ¿Qué piensa?
Para las mujeres siempre ha sido más difícil dedicarse al arte, porque son las que cumplen roles fundamentales en la sociedad y en el núcleo familiar: son las que dan vida, tienen hijos y la crianza es especialmente responsabilidad de ellas. Por otro lado, creo que las mujeres han estado presentes siempre y se han manifestado en diversas expresiones artísticas, pero lamentablemente se les ha restado oportunidades, reconocimiento y visibilidad a lo largo de la historia
¿Cree que existe un “arte femenino»?
No creo que el arte exclusivamente femenino exista como tal. Sin embargo, es indudable que desde el siglo XX, desde la década de los 60, 70 se ha manifestado una corriente o movimiento feminista que ha visibilizado y expuesto a la mujer y a su lucha a través de la historia en relación a términos como género, discriminación, marginación, abuso y violencia.
Muchos conocemos la obra de Artemisia Gentileschi, pero hubo muchas otras artistas de enorme valor que fueron invisibilizadas u olvidadas. ¿Alguna que admire de forma particular?
La historia de Artemisia es el icono del abuso y la discriminación hacia el sexo femenino, y en la actualidad se están conociendo muchas historias semejantes y tristes. Admiro de manera muy emocional a todas las artistas que desde el barroco han tratado de salir adelante en contra de la adversidad y la discriminación sufrida por desarrollar su arte, y aun así perseveraron, como por ejemplo Frida Khalo que sobrevivió a una enfermedad de niña y luego un accidente grave: ella continuó, su arte fue su vida. Y así miles de mujeres que estuvieron siempre en las sombras.
Antonio Cavagnaro figura como su maestro. ¿Qué fue lo más importante que aprendió de él?
Siento admiración total por Antonio y su trabajo. Como su discípula, aprendí de manera formal la técnica detrás de la pintura al óleo. Y él influyó gratamente en mi trabajo y formación, razón por la cual me siento muy satisfecha de poder continuar el proceso creativo que inicié hace casi una década en su taller.
¿A qué paisajistas chilenos admira? Chile es un país con una vasta tradición en este tema: Juan Francisco González, Onofre Jarpa, Pedro Lira, Camilo Mori, Arturo Pacheco Altamirano, Pedro Subercaseaux, Alberto Valenzuela Llanos ¿Alguno que estudie con especial atención?
Todos ellos y muchos más son de una u otra forma referentes, porque cada uno tiene aspectos que son interesantes de estudiar y observar, como el color o la composición, o la pincelada asociada al estilo que va desde el realismo al impresionismo. Destaco además mi atención en otros grandes referentes de la historia del arte como los europeos del romanticismo: Turner, Constable, Van Ruisdael y muchos otros. Admiro a los paisajistas de todos los tiempos.
Las grandes protagonistas de sus obras son las nubes ¿por qué?
En mi obra plasmo paisajes, reflejo la inmensidad del universo, la grandiosidad de las nubes a diferentes horas, si las observas son efímeras y perfectas en cada instante, lo que me parece muy interesante y cautivador. Son belleza pura.
Usted formó parte de Revista Ophelia Nro. 5. Cuéntenos, ¿qué cambios han sucedido en su carrera desde ese momento?
Lo primero que me nace es agradecer a Revista Ophelia por la visibilidad a nivel internacional. Evidentemente ha habido muchos cambios, he conocido grandes artistas por esta plataforma, lo que enriquece mi manera de ver el arte. De cada artista se aprende algo y eso lo valoro infinitamente.
«Si existe elemento reconocible en la obra de Ximena Vega son sus nubes: siempre monumentales como castillos en el cielo, muestran una expansión e inmensidad que rivaliza con los desiertos y los valles que también componen a su propuesta. De esta manera nace una dualidad: la sencilla dignidad del paisaje y en simultáneo, la hermosa y monumental soledad del universo». Julián Reveco.

Ximena Vega Lobos / Básico
Nació en Copiapó, Chile, el 20 de julio de 1969, gran parte de su vida vivió en la ciudad de Los Andes. Vive y trabaja desde Santiago de Chile desde 2016. De profesión dibujante técnico, se desempeñó en áreas de minería y geología, en paralelo con su pasión por la pintura al óleo, vinculándose con maestros como Antonio Cavagnaro desde el 2012. Diplomada en Artes Visuales por la Universidad Católica de Chile. Cuenta con más de diez muestras individuales y más de una treintena de muestras colectivas.
Ping-pong opheliano:
Una pintura: “El caminante sobre un mar de nubes” de Caspar David Friedrich
Un disco: “The Wall” de Pink Floyd
Una película: “The last of the mohican” de Michael Mann
Un libro: “Desolación” de Gabriela Mistral
Una comida: Locos mayo o machas a la parmesana
Disfruta de este Encuentro Ophelia con Ximena Vega:
Entrevista exclusiva para Revista Ophelia Nro. 5. realizada por escrito, vía mail. Edición de textos: Camila y Julián Reveco. Puedes descargar el ejemplar completo desde nuestro sitio en KO-fi a través de una donación voluntaria.