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Entrevistas Ophelia

Gabriela Castro: “En la imperfección hay belleza más allá de la razón”. 

Muestra sus obras por primera vez y ha elegido a Ophelia para hacerlo.  Introducirse en el trabajo de esta artista argentina nos permite meternos en el mundo del arte digital. Sus creaciones también nos ofrecen pistas acerca de los lugares en los que Gabriela ha vivido “tanto el viento patagónico como el zonda mendocino están reflejados en mis obras a modo de partículas”, dice. Destaca, también, las enseñanzas de su maestro Abdulio Bruno Giudice. 
¡Coleccionar arte es emocionante y conocer al artista detrás de la obra es mucho mejor! Ophelia Gallery te permite enriquecer tu experiencia como coleccionista. Aquí, la entrevista exclusiva a la artista digital Gabriela Castro.

Vivió en la Patagonia Argentina y ahora en Mendoza. ¿No es así? 

Viví en Puerto San Julián, provincia de Santa Cruz hasta el año 1983. De ahí en adelante viví en Mendoza, donde asistí a la Universidad Nacional de Cuyo. Tanto el viento patagónico como el zonda están reflejados en mis obras a modo de partículas.

Nos cuenta que el artista español Ángel Muriel vio su obra digital y la incentivo a mostrarlas: “Muéstralas, no puedes dejar que solo tus ojos las vean… que pase con ellas lo que tenga que pasar, pero muéstralas”, le dijo. Eso la llevó a que estén aquí en Ophelia en este momento. En principio quiero darle las gracias por habernos elegido, y también preguntar: ¿qué implica mostrar su trabajo por primera vez? 

Les estoy agradecida por permitirme mostrar lo que hago en Ophelia. Siempre que uno se da a conocer da cierta inquietud y cosquilleo en la panza, pero me tranquilizo teniendo la certeza que estoy en el camino correcto y que lo hago con la convicción y responsabilidad de ser plenamente yo. Mi trabajo fue conocido en la red Linkedin en el año 2016. Ángel me incentivo a mostrar lo que hago. Hoy lo digital es cotidiano pero el arte sigue cumpliendo su rol, guste o no, y fue bien recibido en los países de oriente. Salah A. Almenayes se refirió a mis obras como “una nueva creatividad con un toque de arte”.

¿Cuándo empezó a realizar sus primeras obras digitales? ¿Cómo nace su pasión por la abstracción y el arte óptico? ¿Y quiénes son sus máximos referentes?

Mis primeras obras digitales las realice en 1995. Mi pasión nace en 1989 después de ver una exposición retrospectiva de Julio Le Parc en el espacio Quinta Avenida de Calle Gutiérrez y San Martín de la ciudad de Mendoza, en donde se intervenía en la obra, atravesando un túnel de redes y una la luz intermitente que daba la sensación de estar en otro lugar. Esa experiencia fue el agujero de conejo de Alicia en el país de las maravillas. Mis referentes del arte abstracto son Abdulio Giudice, Edgardo Gottfried, Víctor Vasarely, Rogelio Polesello, Jesús Soto, Cruz Diez y James Turrel. Por el momento no tengo un referente del arte digital.

Nombra a Abdulio Bruno Giudice. Cuéntenos detalles por favor. ¿Qué es lo más importante que le enseñó?

Estar frente a él era como estar frente a un sabio del renacimiento. Él decía que nunca hay que encerrarse en su propio conocimiento, que hay que tener la mente abierta para aprender la mayor cantidad de saberes y disciplinas posibles. Siempre recalcaba que en nuestra vida y trabajo debemos ser honestos con uno mismo, conservar la integridad y rectitud en los procederes. Destaco su memoria, sabiduría y el extraordinario trabajo como profesor universitario, divulgador científico y artista. Las clases particulares comenzaban con una charla amena, un té de oriente, masas europeas… Corría el año 2000, cerca del final de su laboriosa y prolífica vida.

El rápido desarrollo de la tecnología informática y las nuevas tecnologías en las últimas décadas han hecho que surjan diversas manifestaciones de obra artística bajo el concepto de “arte digital” ¿Cómo es su propio proceso de trabajo? ¿Qué herramientas y programas utiliza y en función de qué objetivos? 

Lo que me inspira es la vida. Realizo conjunciones de teselas cual árboles desnudos en pleno invierno que luego voy vistiendo hasta que toman forma y color en los programas que trabajo -Corel Draw o Adobe Photoshop- en función de revelar mi esencia. Sin nada que me distraiga en mis obras  soy plenamente yo.

Las primeras manifestaciones artísticas asociadas a las computadoras y a la informática surgen hacia la segunda mitad del siglo XX (entre 1950 y 1970) ¿Podría decir que hoy en día el arte digital aún se encuentra en pleno desarrollo? ¿En qué etapa se encontrará? 

El arte digital se encuentra en un proceso de transformación constante, es bueno que así sea, es solo el comienzo.

¿Es su obra producto de la imaginación? ¿Cómo trabaja la imaginación? 

Mi obra es un proceso de asociación entre vivencia personal e imágenes. Luego de un episodio ocular me quedé a oscuras por un tiempo y mi experiencia se tradujo en palabras y  diseños. La vida es un aprendizaje constante, estoy agradecida a la ausencia. Ausencia de luz… en el vacío de mi alma. Entre mis manos, mis sueños. Entre mis sueños… mi alma. Mi nuevo ser revelado

Las abstracciones se superponen de forma natural, creando una refracción tridimensional. No trato de hacerlos tridimensionales, en realidad las veo así: ilusiones lineales, rectas que se transforman en curvas, desorientando un poco al espectador. Muestro que en la imperfección hay belleza más allá de la razón.

Ping-pong opheliano: 

Una pintura: “Medusa”  de Abdulio Giudice

Un disco: No tengo un disco favorito, si canciones una de ellas es “Shallow” de Lady Gaga, Bradley Cooper (2018)

Una película: “Something’s Gotta Give” de Nancy Meyers (2003)

Un libro: “Retrato del artista adolescente” de James Joyce (1916)

Una comida: Lomo a la pimienta con mil hojas de papas y vino tinto

Entrevista exclusiva para Revista Ophelia Nro. 19 -dic. 2022-. realizada por escrito, vía mail, en noviembre de 2022. Edición de textos: Camila y Julián Reveco.