Usted es médica, pero también pintora. ¿Cómo ha hecho para desarrollar esos dos ámbitos?
La verdad es que no ha sido fácil, porque la medicina es mi profesión, pero la pintura es mi pasión. Ambas demandan tiempo, formación y dedicación, pero soy de la idea de que cuando te propones algo y lo deseas mucho, mágicamente aparece la forma de hacerlo. Tomé contacto con distintos pintores con los cuales me fui formando y lo sigo haciendo hasta la fecha, siempre viajando a Buenos Aires y Córdoba. Ya llevo dieciocho años de cursos, seminarios, exposiciones, concursos, clases en mi taller y todo con mi consultorio de ginecología, ecografías y cirugía ginecológica. Hoy tengo todo organizado y en mi vida hay tiempo útil y productivo para ambos ámbitos.
¿Puede verse a la medicina como un tipo de arte?
La medicina es una ciencia pero tiene su lado artístico, se trabaja mucho con las manos, como por ejemplo en cirugía. Ahí sí te podría decir que es un arte, donde necesitas destreza, aprendizaje, observación y habilidad para que todo salga bien como al pintar una obra. Es así como encuentro en ambas disciplinas, a pesar de ser muy diferentes, cierta similitud.
Pintar realismo parece ir contra la corriente. ¿Por qué detenerse en una obra que demanda tanto trabajo?
Creo que actualmente la inclinación hacia el realismo está creciendo mucho, ya no se trata de un estilo que realizan unos pocos, sino que, por el contrario, cada vez somos más. Y nunca sentí que pintar de esta manera fuese ir contra la corriente, aunque sí creía que era un desafío que requería de mucho tiempo y de un aprendizaje continuo que no todos querían hacer. Pero como todo en la vida, cada uno elige el gusto que se adapta más a su personalidad, y yo elegí este.
Para mí la pintura no es un trabajo sino una pasión, y cada minuto lo disfruto enormemente. Por eso, cuando veo el resultado final, no pienso en el tiempo que me llevó sino en lo bien que me sentí haciendo la obra. Cada obra es un desafío y cada desafío logrado, una superación.
Tras casi veinte años en el arte, ¿cómo es la relación con sus primeros trabajos?
¡¡¡Buenísima!!! Amo cada una de mis pinturas y sobre todo las primeras porque fueron las que me iniciaron en el apasionante camino del arte. Cada una marcó una etapa de mi vida. La carrera en la pintura me demandó mucho esfuerzo, ya que tenía que viajar de manera permanente para formarme con grandes maestros, y lo hice de forma ininterrumpida hasta la fecha (aunque en los últimos años fue de modo online a causa de la pandemia). Además, como soy médica, tuve que encontrar la manera de compatibilizar la medicina con el arte para poder hacer ambas cosas. Hoy veo mis primeras obras y encuentro alegrías, sacrificios, momentos compartidos y, sobre todo, mi crecimiento como artista, y es eso lo que me lleva a seguir perfeccionándome cada día más.
¿Qué siente a la hora de pintar?
Cuando me siento frente a un bastidor son tantas las cosas que me pasan que resulta difícil de explicar. Siento euforia, alegría, paz, un estado alfa y un conjunto de emociones positivas que me atrapan y donde solo hay espacio para la creación. La pintura logra sacar lo mejor de mí, y a través de ella puedo expresar mis sentimientos más profundos. Esto me sucede no solo cuando pinto, sino también cuando le enseño a mis alumnos.
¿Y cuáles cree que son las características de una buena pintura?
El manejo de los colores es fundamental. En lo personal, no me agrada trabajar con colores muy saturados. Además, es importante saber sobre teoría del color para así poder lograr tonalidades que se asemejen a las reales. Y el manejo de luces y sombras también es importantísimo. Hay estilos como el barroco tenebrista donde esto último es una de las características principales. En resumidas cuentas, creo que manejar la composición, la perspectiva, los colores, además del manejo de luces y sombras es fundamental. Un cuadro que respete estas cuatro condiciones será sin duda una buena obra.
¿Qué pintura le atrae?
Sin duda, la pintura que más me atrae es la academicista, por la perfección de las imágenes que parten de un excelente dibujo, los colores de piel y la temática algo mística, como se ve en las obras de Wiliam Bouguereau. También me gusta mucho el barroco tenebrista de Caravaggio por el manejo del claroscuro, y algunos pintores prerrafaelistas y del período victoriano donde sobresalen las pinturas de telas bellas, además de las transparencias y las temáticas sensuales.
Tenemos la herencia que tenemos de la pintura europea, somos una extensión tardía de eso. Imagino que encuentra su inspiración en muchos grandes clásicos…
En realidad trato de tomar de los grandes pintores lo que más me gusta y aplicarlo a mis obras. Por ejemplo, la pintura de la piel de los academicistas, las telas de Frederick Leighton y Lawrence Alma-Tadema… No sólo por el manejo del color sino por las transparencias que lograban. En muchos aspectos me siento identificada con ellos, siento que soy una pintora hedonista. Me gusta pintar lo que es bello desde mi punto de vista y es así que encuentro en esas pinturas clásicas una inspiración para mis obras.
Se piensa que los artistas son personas “excéntricas” o que llevan una vida desordenada. ¿Qué cree sobre estos estereotipos?¿usted confirma la regla o no?
Muchos artistas son excéntricos y en muchos aspectos me considero uno de ellos. Creo que a veces es necesario romper algunas tradiciones o normas para mostrarnos tal cual somos, y a su vez manifestar lo que nos gusta y apasiona, pero esto no implica llevar una vida desordenada.
En mi caso el ser médica, además de pintora, implica una responsabilidad que no permite el desorden. Pero cuando pinto me libero de todas las presiones de la vida, no estoy preocupada por el orden, sino en lograr una buena obra.
¿Es su obra producto de la imaginación?
Trato de que mis obras sean lo más verosímiles posible. Pinto lo que veo y me esfuerzo en los detalles para tratar de reproducir fielmente la realidad. Pero también dejo volar mi imaginación cuando decido pintar sobre determinados temas. Me encanta el realismo mágico, y varias de mis obras son de esa temática. Esa delgada línea entre lo imaginario y lo real me apasiona, pero los personajes siempre son tomados de imágenes reales, a los cuales le sumo mi imaginación.

Ping-pong opheliano:
Una pintura: “El Nacimiento de Venus” de William-Adolphe Bouguereau (1879)
Un disco: “25” de Adele (2015)
Una película: “Forrest Gump” de Robert Zemeckis (1994)
Un libro: “La agonía y el éxtasis” de Irving Stone (1961)
Una comida : Canelones de verdura con un buen Malbec!