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Entrevistas Ophelia

Adriana Villagra: “Mi objetivo es ofrecer un instante de profunda introspección”.

Artista Ophelia de mucha historia en nuestra plataforma, la pintora paraguaya regresa  para contarnos sus nuevos senderos creativos, además de su trabajo como activista en nombre del arte. “Me interesa mucho que sea accesible al mayor número de personas posibles” comenta. Además, nos habla de su interés por otras disciplinas, la permanente influencia de su madre y su capacidad de sentir al arte como expresión del mundo interior.
¡Coleccionar arte es emocionante y conocer al artista detrás de la obra es mucho mejor! Ophelia Gallery te permite enriquecer tu experiencia como coleccionista. Aquí, la entrevista exclusiva a la pintora paraguaya Adriana Villagra.

¿Cuáles han sido sus búsquedas desde su última aparición en Ophelia?

Recuerdo que en la última entrevista había manifestado que mi obra se había vuelto muy introspectiva, producto de un profundo trabajo terapéutico de autoconocimiento que tuvo mucho que ver con el periodo de confinamiento y pandemia. Como parte de este proceso de introspección, actualmente transito una etapa en mi vida creativa a la que denomino “soltar las obsesiones” y que ha dado como resultado una pintura un poco más suelta.

¿Cómo se dio este cambio?

Hay una obra de mi producción que marca este punto de inflexión y que pinté el año pasado para una fundación dedicada a difundir la obra Don Quijote de la Mancha con sede en República Dominicana y que se llama “El Quijote de Madera”. Para poder crear mi pintura, escuché la obra completa en audiolibro y fue una experiencia desbordante. Por un lado, fue desafiante, pero por el otro me conectó a nivel esencial de una manera muy potente, como si ciertas barreras mentales se empezaran a destrabar.

Además, la práctica diaria de yoga y escritura han contribuido a ese ejercicio de ir soltando la obsesión por el detalle que a veces me hacía incapaz de disfrutar del proceso creativo por estar muy enfocada en el resultado final. Mi consigna ahora es darle al proceso creativo la importancia que se merece y pintar las obras que merecen ser pintadas, apostando a la calidad por encima de la cantidad. Por otra parte, últimamente he escrito mucho y eso me sirve para poner en palabras ciertos pensamientos que se manifiestan visualmente en mis pinturas.

¿Cómo relaciona a la pintura y a la escritura?

Los textos que escribo no intentan explicar alguna pintura o dibujo, solo acompañan el aspecto visual y lo complementan o sirven al espectador como disparadores para meterse más profundamente en cada pintura. Mi propósito con cada obra es ofrecer al espectador y al coleccionista un instante de profunda introspección y autoconocimiento.

Usted ha hecho numerosas referencias a su madre, Ona Riquelme, también artista. ¿Cómo la ha inspirado?

Considero a mi mamá Ona Riquelme como mi principal mentora en el arte. Ella es una artista autodidacta a quien admiro por su talento, creatividad y capacidad emprendedora. Pero, además, es una persona sumamente compasiva, con un nivel de empatía que se puede apreciar en su obra, la cual deja entrever su sensibilidad hacia los temas sociales y los desamparados. Por otro lado, su historia personal es la de muchas mujeres artistas que han debido postergar su vocación y talento para cumplir roles, la mayoría de las veces impuestos socialmente, pero que se consideran “naturales” en una mujer como la maternidad, el matrimonio, el cuidado del hogar, etc. Finalmente, mi madre tiene una capacidad de resiliencia que admiro ya que hace 8 años tuvo un problema grave de salud que la dejó con algunas limitaciones físicas, pero su mente sigue proyectando y emprendiendo y ahora está atravesando un proceso de reinvención en su lenguaje artístico acorde a sus nuevas capacidades. Ella me muestra cada día que a veces la peor discapacidad es la mental y creo que es un gran ejemplo no sólo para otras mujeres artistas sino también para quienes se encuentran en una situación de discapacidad física.

Cuéntenos de su activismo y de su participación en el proyecto “Caballitos de Mar”.

El activismo me ha interesado desde siempre, más que nada porque creo que el arte es una herramienta poderosa para la paz y la conciencia en el mundo. El proyecto más reciente donde me he involucrado es “Caballitos de Mar”, liderado por la artista española Esther Peláez y que tiene como fin utilizar el arte para hacer visible la tragedia medioambiental que atraviesa el Mar Menor en Murcia. Además de este proyecto, me he involucrado en otros similares como “Somos Yaguareté” en Paraguay, donde trabajé conjuntamente con mi mamá Ona Riquelme interviniendo una escultura de un yaguareté a tamaño real y que tiene como fin mostrar la problemática de la conservación de esta especie. Ambos proyectos tienen en común que están destinados a visibilizar animales en peligro de extinción. Para mí, el activismo es casi inseparable del arte y espero seguir participando en otras actividades similares. Me interesa mucho también que el arte sea accesible al mayor número de personas posibles, independientemente de su condición económica o social. El disfrute del arte no debería ser negado a nadie porque aporta alimento al alma y salud mental.

¿Es su obra producto de la imaginación?

Creo que toda obra de arte siempre surge de la imaginación, aunque la realidad objetiva sea el punto de partida. Pienso que aquello que llamamos real es una proyección que emana del interior. Hay situaciones donde una imagen se impone con fuerza desde adentro pidiendo ser pintada o dibujada y otras donde una imagen externa dispara sensaciones internas que luego terminan plasmadas en una obra.

¿Qué sería del arte sin la imaginación? Tal vez sólo mercancía artística. Además, la imaginación me permite conectarme con esa niña interior que quiere jugar e imaginar cosas impensables sin pensar en el ridículo o la opinión de los demás. La imaginación y el juego van de la mano y creo que ningún artista debería permitirse perder la conexión con estas dos vertientes.

Ping-pong opheliano:

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Una pintura:  “El Imperio de las Luces”, René Magritte

Un disco:  “El Indio Errante”, Ismael Ledesma

Una película: “Matrix”, Hermanas Wachowski

Un libro: “Yoga Sutras”, Patanjali

Una comida: Humus y kombucha de mi producción.

Disfruta de este Encuentro Ophelia con Adriana Villagra: