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Entrevistas Ophelia

Viviana Verdugo Biber: “Lo humano me interesa, no así su representación explícita”. 

Aprovechamos esta oportunidad para indagar en el mundo interior de una artista repleta de matices, en donde la búsqueda de lo invisible y la cristalización de lo intangible son propósitos tan permanentes como poéticos. También hablamos de su amor por la poesía y de la importancia de la independencia creativa a la hora de formar un camino propio. Viviana Verdugo forma parte de nuestra comunidad de artistas.
¡Ophelia Gallery te permite, como nadie, enriquecer tu experiencia como coleccionista conociendo al artista detrás de la obra! Aquí, la entrevista a Viviana Verdugo Biber para que conozcas su perfil. Adquiere una reproducción en alta resolución de sus obras y recíbela firmada y numerada en tu hogar.

¿Qué cuerpo de obra nos presenta por primera vez?

Dentro de la obra no podría hablar de un cuerpo en sí debido a que no configuro mi arte a través de delimitaciones a priori a lo práctico, a lo vivencial. El cuerpo de la pintura es el yo del momento presente al hacer una obra, el yo sintiente, manifestándose. Pero si tuviera que definirla, en conceptos y detalles técnicos, es solamente un conjugado de herramientas presentes en mi mente que toman vida ante la experiencia de un soporte, una tela, una materia, el óleo, el acrílico, el polvo de mármol, los pinceles, la luz del momento, simbolizando así emocionalidad, intención, registro y rastro.

Trabaja con técnicas mixtas. ¿Cómo indaga en las posibilidades máximas del material, en la diversidad de paletas que se puede mezclar?

Aunque conozco y respeto la tradición y virtuosismo de ciertas técnicas pictóricas, mi interés, más que en lo visual determinable, está sostenido en la experimentación de lo rústico, en observar hasta dónde el material se adapta a mi necesidad de gesto, de permanencia, de huella. Pude trabajar muy en sintonía con las texturas a través del polvo de mármol, el acrílico, el óleo, el barro si era necesario. Esa libertad de no buscar un resultado me permitió traducir emociones, me hizo saturar tonos porque así se sentía debía ser, ha sido un manantial de invitación permanente a traducir, a pensar en las emociones y no solo sentirlas.

Prescinde de la figura humana y del retrato (al menos de forma explícita). ¿Acaso no hay lugar para los seres humanos en su imaginario?

No es que no haya lugar para la figura humana, siempre ha estado presente. Mi interés es a partir de lo humano, y representarlo lo convierte en relato, en exactitud. El realismo exige la exactitud, detiene el momento, lo universaliza y yo busco lo que está dentro de esa exactitud, lo que no se deja ver. El ser humano, como se plantea en esta pregunta, antecede mi obra, porque solo el ser humano es capaz de producir lo abstracto de su ser.

¿Cómo ha sido su proceso de aprendizaje o quienes le han mostrado el camino?

No creo que haya un camino porque eso nos separaría del propósito personal, y nos convertiría en hacedores de una repetición asegurada. Creo que el artista en sí es un ser dotado de mayor sensibilidad y carente a veces de otras condiciones, esa sensibilidad se debe honrar y ese es el único camino para mí. Siempre tuve una visión muy altruista y quise encontrar un maestro que no solo me enseñara herramientas, sino que me abriera la puerta de un aprendizaje riguroso y profundo, integral. No lo tuve…Si tuve buenos profesores y conocí buenos y comprometidos artistas y compañeros en ese viaje, pero lo único que respeto profundamente es la convicción del propio devenir y ojalá este se haga presente en la forma, nuestra posibilidad a la hora de comunicar.

Indica en su biografía que “actualmente sigue en búsqueda de un lenguaje”. ¿Cómo persiste esta búsqueda? ¿Se trata de un esfuerzo sin fin?

Admiro toda forma que detenga el tiempo, toda expresión que nos haga imaginar lo sublime de todo, por eso amo la poesía y la música como máximas expresiones de un depuramiento profundo de las emociones. Me nutro de las palabras, de la poesía, del esfuerzo humano por llegar a lo esencial. Admiro profundamente a Vicente García Huidobro (poeta chileno) uno de los tantos poetas de este extraño país, admiro su abstracción, su purismo….Hago referencia a su obra porque si debo pensar en un lenguaje, sería imposible con tal referencia pensar que solo hay un lenguaje, sería impensable detener lo que es imposible de detener porque somos buscadores de respuestas, somos buscadores de belleza, somos buscadores de lo admirable…eso mueve la vida.

Ophelia Nro. 22: Mäs allá del talento ¿Cuál cree que es su mayor talento? ¿Qué talento piensa que tiene o qué habilidades lo hacen sentir orgullosa?

Mi mayor talento es mi capacidad asociativa, puedo comprender e integrar muchos ámbitos de la vida de manera espontánea y convertir esa mirada en algo coherente, humano y comunicable. Me cuesta hablar de talento, prefiero hablar de habilidades o inteligencias. Dentro de eso me considero alguien hipersensible, empática, noble y valiente, generosa y una buscadora eterna de justicia y coherencia. Me siento orgullosa de mis convicciones y más orgullosa del tiempo y esfuerzo que han demandado para convertirse en lo que hoy puedo admirar. No tengo un talento, tengo un sentir.

Viviana Verdugo Biber / Básico

Nació en Santiago de Chile el 24 de noviembre de 1964. Estudió Licenciatura en Artes Plásticas en la Universidad de Chile. Fué discípula en pintura de Adolfo Couve y de Enrique Zamudio en fotografía. Durante esos años participó en varias exposiciones colectivas de fotografía incluyendo el Instituto Chileno Norteamericano, el Instituto Chileno Británico, la Casa Central de la Universidad de Chile, y la Galería Anáhuac. Se graduó con distinción máxima de la Escuela de Artes de la Universidad de Chile en 1990. A partir del año 2006 comienza a realizar talleres de pintura y creatividad a niños del Colegio Suizo de Santiago y crea el Taller “Casa Limón”.

@vivianaverdugobiber

Ping-pong opheliano: 

Una pintura: «Resurrexit», 1973, Amsel Kiefer

Un disco: “Sonnet”, The Verve

Una película: “No dejes de mirarme” (Werk ohne Autor) de Florian Henckel von Donnersmarck y “La doble vida de Verónica” de Krzysztoi Kieslowski

Un libro: “Piedras” de Roger Caillois; “Demian” de Hermann Hesse.

Una comida: con Franz, atún con frutillas, queso camembert, trozos de naranja, cebollín salteado, ají natural, lechuga, uvas, pisco sour, hielo, esencias, mazapán y Él.

Disfruta de este Encuentro Ophelia con Viviana Verdugo: 

Entrevista exclusiva para Revista Ophelia Nro. 22. Edición de textos: Camila y Julián Reveco.  Puedes descargar este ejemplar completo desde nuestro sitio en KO-fi a través de una donación voluntaria.