Comienza a indagar en el estudio de la figura humana con Eduardo Sánchez; más tarde continuó su formación con Isabel Lorca Godoy y Kurt Schwarz. ¿Qué fue lo más importante que aprendió de ellos?
Aprendí que para traducir un modelo en pintura necesitaba mucha disciplina, horas de ensayo, confiar en mis sentidos y no delegar todo en el referente fotográfico. Los tres maestros pintan irrenunciablemente con modelo real a la vista. Creo que el compromiso profundo y permanente con el quehacer creativo implica una nueva manera de mirar y analizar el mundo.
¿Dónde cree que radica el encanto del arte figurativo? ¿Será inherente a la condición humana representar nuestro entorno?
Absolutamente sí. La memoria humana es frágil y las imágenes evocan recuerdos emotivos. En las cavernas querían capturar animales esquivos, en Grecia y Roma Antigua, recordar al ser amado desde el retrato. En el Renacimiento quisieron mirar a través de una ventana. La fotografía surgió por esa misma necesidad de testimoniar sucesos, historias, lugares y personas amadas. Hoy la pintura subsiste porque, a diferencia de la fotografía, ofrece texturas y testimonia destreza autoral. Eso parece que fascina mucho. De todos modos, es un hecho que después de la fotografía, el arte figurativo entró en crisis. Además, las vanguardias lo vinculaban con un odioso pasado que querían superar.
El paisaje siempre ha sido muy atractivo para infinidad de pintores…
Bueno, si miramos la historia no siempre fue tan atractivo. Ha tenido momentos malos y buenos, por mucho tiempo fue el simple telón de fondo o un género menor.
Pero siempre ha sido un tema fundamental para la conformación de la identidad. ¿A usted, qué aspectos le interesa representar?
Me interesa testimoniar las marcas que ha dejado el hombre o la naturaleza en el entorno. Bueno, antes que los Impresionistas, los Románticos encontraron en el paisaje una vía de asociación con las emociones que el racionalismo había contenido y me gusta verlo así, porque es la fuerza natural filtrada por ti como pintora. Es muy desafiante interpretar el sol, la brisa o la caída de un árbol y generar una atmósfera. Eso recae en la percepción del espectador, pues la luz, las sombras o la neblina pueden determinar estados emocionales.
¿Qué características debe reunir una “buena” pintura?
Traducir convincentemente el mundo visible con pinceladas y color. Componer escenarios con armonía y, en el caso del retrato, captar la esencia de la persona. Que resulte novedoso. Algo muy difícil en una época de sobresaturación de imágenes.
¿Cree que existe un “arte femenino»?
Podemos encontrar mujeres que trabajan temáticas muy tradicionales y otras que ejercen desde posturas más reivindicativas o activistas. Es buena esa diversidad, pensando que hace menos de un siglo la mujer estaba totalmente doblegada en Occidente. Mientras que en Oriente (que es más de la mitad del mundo) hay mucho por hacer.
Encontrar artistas mujeres puede ser una tarea complicada. ¿Por qué será?
Tenemos varios factores involucrados, ¡pues depende de dónde se busque! Curiosamente si buscamos en la prensa nacional encontraremos más hombres, pero si vamos a los exámenes de egreso de las universidades o escuelas artísticas indiscutiblemente habrá más mujeres. Me consta que para hombres y mujeres esta profesión es difícil, se necesita tener disciplina y requiere muchísima dedicación, y recordemos que las mujeres históricamente debíamos canalizar esa dedicación a los niños y al demandante trabajo doméstico.
¿Cree que se ha incrementado la presencia de las mujeres en el arte? ¿Tenemos hoy verdaderamente «más oportunidades» de ejercer?
Tenemos hoy más oportunidades de ejercerla públicamente, porque felizmente hay una voluntad social que lo permite. Veo políticas estatales por un lado y veo cambios en la intimidad de las familias por otro. En el pasado, las mujeres artistas sacaron adelante su vocación firmando como hombres o dejando su trabajo en el anonimato. Los historiadores las están desenterrando, los periodistas les dan tribuna y lo que se nombra existe.
Sabemos de la existencia de Artemisia Gentileschi, pero hubo muchas artistas que fueron invisibilizadas…
Encuentro que Artemisia fue tan potente como Caravaggio, con una obra de excelente calidad, en tiempos que las mujeres se consideraban seres de inferior categoría. Encuentro también muy bonito el rescate de la vida y obra de Séraphine Louis o Vivian Maier.
¿Hay sexismo en el mundo del arte?
Bueno, observo que hay ecos de varios siglos de sexismo acumulado. Los datos indican que, por ejemplo, en el mercado mundial, las artistas vivas cotizan menos que los hombres, y corresponden tan sólo a una tercera parte de la oferta. Son temas delicados y habría que consultar a alguien con experticia. Me intriga saber qué arrojan los datos sobre Chile, y entonces ver mi caso desde algún prisma social, económico, comunicacional u otro.

Claudia Cabrera Schmeisser / Básico
Nació el 19 de octubre de 1967 en Calbuco, X Región, Chile. Está radicada en Santiago desde el 2012. Egresada de Diseño Gráfico Publicitario por el instituto INACAP de Viña del Mar (1988). Diplomada en Estudios en Arte con Mención en Pintura por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Premios: Mención Honrosa, «VIII Concurso de Pintura» (2018), Cámara de Comercio, Industria y Turismo, Puerto Montt, Chile. Últimas Exposiciones: Colectiva “VIII Versión Concurso de Pintura” (2018), Cámara de Comercio, Industria y Turismo de Puerto Montt, X Región, Chile.
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Entrevista exclusiva para Revista Ophelia Nro. 10. Edición de textos: Camila y Julián Reveco. Puedes descargar este ejemplar completo desde nuestro sitio en KO-fi a través de una donación voluntaria.