¿Cómo empieza a pintar? ¿Azar o destino?
Está en mi esencia. Siempre se me hizo sencillo dibujar, más aún imaginar y después plasmar lo imaginado. No me veía como pintora, razón por la cual desarrollé -y con éxito- mi profesión de abogada. Ahora pienso que los mandatos de la época contribuyeron a que este fuese mi camino. En paralelo, iba a muchos museos y miraba mucho arte. Siempre tenía cerca a mis pinceles, hasta que comenzaron a cobrar más protagonismo a inicios de este siglo. Hoy mi vida está en ellos.
Usted es una pintora abstracta que coquetea con la figuración. ¿No?
Ciento por ciento. Vengo de lo figurativo, y aunque hoy no es mi espacio de confort, me divierte “dibujar” a mano alzada sobre el óleo, que en su ductilidad me permite corregir, y allí mi inconsciente quizá habla. Y sí, aparece la figura, mis figuras, muchas de ellas recurrentes.
Coincido mucho con Claudia Sanzi cuando dice que “la sensación de temperatura (que usted logra) en una paleta de colores fríos, relajantes y tranquilizantes como los azules, brinda contrastes e innumerables posibilidades de expresión”. ¿Qué implica para usted el azul y cómo logra dichas “temperaturas”?
Considero que cada artista vibra en su propio color, quizá mejor en uno que en otros, y el mío es el azul. Aunque es un color frío, sus grados, dependiendo desde qué opuesto o con cuáles complementarios se los acompañe, generan esas “temperaturas”. Son climas únicos que, aunque vuelvan a aparecer en mi obra, nunca son iguales. La magia del pasaje del color y de animarse a que te sorprenda. Aun así, siempre está presente la búsqueda de la luz y su presencia en la obra, como una búsqueda permanente y propia de mi interior. Aún la obra más oscura muestra el espacio de la luz. Me gusta pensar que la tela devuelve y muestra el camino y sí, sus “temperaturas”.
Encontrar artistas mujeres puede ser una tarea complicada. Son pocas las que se dedican al arte de manera profesional en relación a la cantidad de hombres. ¿Por qué será?
Considero que la mujer privilegia su rol de madre, en muchos casos ser el sostén del hogar dificulta dedicarse al arte de manera profesional y vivir de ello.
¿Cree que se ha incrementado la presencia de las mujeres en el mundo del arte? ¿Tenemos hoy verdaderamente «más oportunidades» de ejercer la vocación, o es un mito?
No hablaría de más oportunidades, sino de darnos más permisos.
Muchos conocemos la obra de Artemisia Gentileschi, pero hubo muchas artistas de enorme valor que fueron invisibilizadas u olvidadas. ¿Alguna que admire de forma particular?
Hilma af Klint. Con ella nació el abstracto antes de Kandisnsky. Sin perjuicio de ello, incluso hoy los hombres resaltan en el mundo del arte con más facilidad.
¿Qué posibilidades ofrece la abstracción que la figuración no?
Las del ensueño, lo fantástico, lo onírico, esa necesidad del ser de salirse de sus formas, las posibilidades son infinitas. El límite es uno mismo y sus posibilidades de expansión están en la expresión.
¿Qué relación existe entre lo que pinta y su realidad?
Las realidades de mi yo más íntimo aparecen en cada cuadro y son el fiel reflejo del momento. Una obra alegre no necesariamente aparece como resultado de un momento feliz, sí como producto de ser lograda con más rapidez, con más liviandad, con menos materia, y esto se nota, aun en una paleta de grises. Ejemplo de ello es Mármol de mi producción más reciente.
¿Piensa que el arte tiene un lado terapéutico? ¿Cura?
Sin duda, mi historia lo demuestra. Un hecho traumático allá por 2003 hizo que la pintura fuera mi refugio, y oh, casualidad –si es que existen las casualidades– ahora este hacer cobra protagonismo y ocupa todas mis horas.
«La abstracción, como explica la artista, presenta la posibilidad de lo onírico, de lo fantástico. La realidad y sus parámetros quedan suspendidos; y, sin embargo, es en dicha suspensión donde el abstracto toma forma: en las emociones, en las sensaciones, en la esencia en estado puro, y en la obra de Pesenti siempre se encuentra un sentimiento pulsante de desgarro, como si los pinceles fueran agujas y los colores, ensoñación. Emoción pura» Julián Reveco.

Estela Pesenti / Básico
Nació en Lomas de Zamora, Buenos Aires, Argentina el 10 de junio de 1953. Abogada por la Universidad del Museo Social Argentina (UMSA). Inicio de carrera como artista plástica en el año 2006. Entre sus principales maestros destaca a Heriberto Zorrilla y Paula Rivero. Reconocimientos: Primera Mención: Galería Arenales de Buenos Aires con obra “Entrando al Templo” (2018). Primer Premio categoría abstracto. Abriendo Caminos. Obra Acechando (2019). Mención especial “Expo-artistas” Centro Cultural Borges” con obra Congregación (2019).
Ping-pong opheliano:
Una pintura: “Bouquet de printemps” de Marc Chagall (1966)
Una película: “La sociedad de los poetas muertos” de Peter Weir.
Una canción: “Unchainead melody” de Righteuos Brothers.
Un libro: “La casa de los espíritus” de Isabel Allende.
Una comida: Camarones marinados acompañados con champagne.
Disfruta de este Encuentro Ophelia con Estela Pesenti:
Entrevista exclusiva para Revista Ophelia Nro. 15. Edición de textos: Camila y Julián Reveco. Puedes descargar este ejemplar completo desde nuestro sitio en KO-fi a través de una donación voluntaria.